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GRACIAS, HERMANO KINO

GRACIAS, HERM

Por R RAMOS-PEREA

Cuando decidimos montar “Por MARICON: el Proceso por sodomía contra Francisco Sabat y José Colombo en San Juan de Puerto Rico en 1843””, contuvimos la respiración en el pequeño susto de contar una historia a todas luces compleja, profunda, seria, conmovedora, pero ante todo HISTÓRICA.

Los dramaturgos, al menos los queridos colegas que conozco y que hemos caminado juntos en las últimas décadas, tomamos muy en serio la historia social de nuestra sagrada Patria. Es savia inteligente de nuestra creatividad.

Para ello, tenemos que conseguir los mejores recursos posibles para que cada acto dramatúrgico nuestro adquiera significación y trascendencia. Muchos de nosotros ya no queremos hacer teatro sin trascendencia. Sé que esto no complace los bolsillos empresariales ni las ambiciones de lucro personal de muchos actores.

Pero debo decir algo en favor de muchos de ellos. Cuando la Compañía Nacional de Teatro del Instituto Alejandro Tapia y Rivera empezó a mostrar su genuina preocupación y compromiso con el teatro de la Nación, muchos, -sí, muchos- se acercaron a mí con esta frase. “Admiro lo que haces. Todos los actores siempre queremos hacer algún trabajo que sobrepase el mero interés económico y en el mundo del capital, no siempre se ofrece ese tipo de propuesta. Yo quiero trabajar contigo”.

De inmediato lo detengo con una sonrisa amable y le digo: “te lo agradezco, el problema es que yo hago teatro gratuito para mi pueblo. Yo no hago teatro para la gente de teatro, yo hago teatro puertorriqueño para que el pueblo conozca este arte maravilloso y que además conozca la historia de la Nación. Eso no me va a generar dinero nunca. Mis actores son voluntarios, les pago si consigo, y no les pago si no tengo. Honestamente no tengo como pagarte lo que tu talento vale”

Esa muralla para algunos es infranqueable, pero para otros no. Y me he topado, pocas, pero significativas veces con una enorme sonrisa que me dice. “A mí no me tienes que pagar. El mejor pago a mi talento es hacer obras de teatro que le importen a mi Patria”.

Eso me lo han dicho varios importantes actores patrios por quienes guardo un respeto y una admiración infinita.

En noviembre estreno mi pieza Por Maricón, cuyo título como ya dije, -por vulgar que pueda parecer-, es la exacta palabra escrita en el pliego acusatorio contra un sastre, hombre culto, puertorriqueño mulato, que cometió “el delito inmoral” de amar a otro hombre. Con este proceso podríamos decir, que se dio inicio a las luchas por los derechos de la comunidad LGBTTQ+ en nuestra historia.

Mis actores nunca me ponen peros a algo tan necesario y trascendente, y siempre nos gusta que aquellos importantes y destacados actores desinteresados a los que me referido, nos acompañen en el viaje en el que todos aprendemos de todos.

Joaquín Jarque me ha dicho que va a acompañarnos en este viaje sin más interés que la trascendencia del trabajo. Quien conoce a “Kino”, sabe que está frente a un actor portentoso, uno de los mejores de su generación y del país entero. Kino no necesita elogios. Caminan con él y se muestran en cada brillante trabajo actoral que hace.

Me ha dicho que quiere caminar con la Compañía Nacional de Teatro en este viaje. Y yo me siento sumamente agradecido de que sea así, y nos auguramos un éxito sin precedente. Sin dinero, pero millonarios de satisfacción y de compromiso patriótico y social cumplido. Bienvenido a la Compañía Nacional de Teatro, querido hermano.

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