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NELSON ALVARADO: ACTOR INMENSO


Por R RAMOS-PEREA

Llegó a mi salón de clases con una profunda depresión.

No era mi deber ser su psicólogo, pero le habían hecho creer que con dos o tres clases en una escuelita de modelaje y teatro, -de esas que cobran cientos de dólares con “profesores” sin ninguna preparación-, desarrollaría un poco de talento para poder ganarse la vida.

Incluso le dijeron que por su enorme cuerpo mulato podían considerarlo en un programa de comedia chabacana de la TV. Hizo algunas chapucerías comiquitas para complacer a su “maestra”, pero se odiaba a sí mismo. No era eso lo que él quería hacer con su vida artística.

Y estaba a punto de abandonarlo todo cuando “algo” le dijo que se matriculara en mi clase de actuación cuando yo fui profesor de teatro en la Universidad Interamericana. Se sentó en la silla más lejana del teatro, con las manos entre sus gruesos muslos y me atendió anhelante. Pronto supe que aquel muchachito, obeso y deprimido, tenía algo más que talento. Tenía una sensibilidad sin par, un deseo de amar intensamente el teatro y él dedicarle toda su vida. Entonces yo le presté atención.

Desde aquel día, más de 25 años han pasado. Y en esos 25 años, a fuerza de estudio, dedicación, pero más que todo pasión, NELSON ALVARADO se ha convertido en uno de los mejores actores de esta generación y esto es reconocido por sus pares de años y la marea de público que lo ha visto. No por las revistas o las redes, no por la farándula -¡maldita farándula que corroe lo más solidario y serio de un artista!- sino por la vital inspiración de la que nace de amar al otro a través del arte que hacemos.

Nelson Alvarado ha representado los dramas más complejos que un actor de su registro podría actuar en este país. Ha encarnado casi todo el teatro de Tapia, de los inmensos como Arriví, Méndez Ballester, y muchos otros. Hoy es uno de los primeros actores de la Compañía Nacional de Teatro que dirijo y es también maestro de actores.

Su preparación, sus obsesiones perfeccionistas, su proceso limpio y huracanado, y el conocimiento y el orgullo de ser honrado consigo mismo, le premian con una verdad escénica que no tiene igual.

Ahora representa al sastre mulato Francisco Sabat, uno de los primeros hombres condenados en Puerto Rico por “maricoxnes”, en este drama histórico que ha sido para él una especia de consagración.

Le quiero y le respeto en su poderosa dedicación teatral. No lo verán en la TV nunca. No lo verán en comidillas de teatro ni en pueriles pugnas de ego. Esa es la sucia esquina de los actores pequeños. Nelson Alvarado es un actor grande, inmenso. De esos que tan grandes, son tan grandes como la pasión que le pervive.

Vaya a verlo en “1843-POR MARICXÓN”, desde el 3 de noviembre y por tres fines de semana, en el Centro de Bellas Artes como parte de su programa de Residencias Artísticas, con Producciones Aragua y el auspicio de las tiendas PARTY CITY. Entrada Libre y gratuita con restricciones de edad por el tema tratado. Viernes y sábados 8:30 pm y domingos a las 4:30 pm. No se hacen reservaciones y el público entrará a sala por orden de llegada. 190 butacas máximo por función disponibles. (Es decir, llegue temprano al CBA, los boletos se reparten desde las 6:30 pm, viernes y sábados, y domingos desde las 2:30 pm)

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